¿Por qué dormir mal durante el climaterio no debería normalizarse? Conversamos con una especialista que nos cuentan las razones
- Viernes 16 de octubre de 2026
- 11:41 hrs
Más del 70% de las mujeres puede presentar síntomas asociados a esta etapa, que comienza incluso años antes de la última menstruación. Alteraciones del sueño, cansancio, irritabilidad y dificultades para concentrarse son algunas de las manifestaciones que pueden afectar la vida cotidiana. Especialista de Talca explica cómo reconocerlas y qué alternativas existen para mejorar la calidad de vida.
Dormir ocho horas y despertar con la sensación de no haber descansado. Abrir los ojos varias veces durante la madrugada, sentir calor repentinamente o comenzar el día con un cansancio que se arrastra hasta la noche. Para muchas mujeres, estas experiencias se vuelven habituales a partir de cierta edad, sin necesariamente relacionarlas con los cambios hormonales que está experimentando su organismo.
Este 18 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Menopausia, una fecha que invita a visibilizar una etapa natural de la vida de las mujeres, pero que todavía está rodeada de desconocimiento y síntomas que muchas veces se minimizan.
Aunque los bochornos suelen ser su manifestación más reconocida, las alteraciones del sueño pueden convertirse en una de las dificultades que más afectan el bienestar diario.
La doctora Adriana Doren, ginecóloga experta en Endocrinología Ginecológica de Andes Salud y Salud Femenina Talca, explica que la transición hacia la menopausia, conocida como climaterio, puede comenzar varios años antes del cese definitivo de las menstruaciones.
Durante este período pueden aparecer síntomas físicos, emocionales y cognitivos que no necesariamente se presentan de la misma manera ni con igual intensidad en todas las mujeres.
Según los antecedentes entregados por la especialista, más del 70% de las mujeres puede experimentar síntomas durante esta etapa, aunque su frecuencia y severidad varían considerablemente.
Cuando dormir deja de ser reparador
Uno de los aspectos menos visibles del climaterio es su impacto en el descanso nocturno.
Los cambios hormonales pueden favorecer la aparición de despertares frecuentes, dificultades para conciliar el sueño y episodios de sudoración nocturna. En algunos casos, estas alteraciones comienzan incluso antes de que las mujeres identifiquen cambios importantes en su ciclo menstrual.
La doctora Doren advierte que las manifestaciones de esta etapa van mucho más allá de los tradicionales bochornos. Entre ellas se encuentran las noches interrumpidas, el cansancio persistente, la disminución de la energía, los cambios de ánimo, las palpitaciones y la denominada niebla mental, expresión utilizada para describir dificultades de concentración, memoria o claridad mental.
Estas manifestaciones pueden relacionarse entre sí. Dormir mal durante varias noches puede aumentar la sensación de agotamiento, afectar la capacidad de concentración y dificultar el manejo de las emociones durante el día.
Sin embargo, no todos los problemas de sueño en esta etapa se deben necesariamente a la menopausia. También pueden intervenir factores como el estrés, los trastornos respiratorios del sueño y otras condiciones de salud, por lo que resulta importante realizar una evaluación adecuada.
El impacto que también llega al trabajo y la familia
Las consecuencias de un descanso insuficiente no terminan cuando suena el despertador.
Para una mujer que debe cumplir una jornada laboral, organizar las responsabilidades domésticas o asumir tareas de cuidado, comenzar el día sin haber descansado adecuadamente puede convertirse en una dificultad que se repite durante semanas o meses.
La especialista explica que los cambios de ánimo, la irritabilidad, la ansiedad y la disminución de la energía pueden repercutir no solamente en el bienestar individual, sino también en las relaciones familiares, sociales y laborales. En este escenario, reconocer los síntomas adquiere especial importancia.
Una mujer que experimenta dificultades para concentrarse o que siente un agotamiento persistente podría atribuirlo exclusivamente al estrés cotidiano, sin considerar que también puede estar atravesando una transición hormonal.
El problema no radica únicamente en la aparición de estos síntomas, sino en la posibilidad de que se normalicen hasta el punto de no buscar orientación médica.
Los cambios pueden comenzar años antes de la última menstruación
La menopausia se confirma cuando una mujer completa doce meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que explique su ausencia. Sin embargo, la transición hormonal comienza antes.
Durante la perimenopausia pueden presentarse modificaciones en el ciclo menstrual, algunas tan sutiles como cambios en la duración del sangrado, en su cantidad o en los días que transcurren entre una menstruación y otra.
A estas señales pueden sumarse sequedad vaginal, disminución del deseo sexual, cambios en la piel, aumento de la grasa abdominal y alteraciones del estado de ánimo.
La doctora Doren destaca que esta transición puede extenderse durante años, por lo que comprender sus manifestaciones permite identificar oportunamente aquellas situaciones que requieren acompañamiento profesional.
También es importante considerar que no todas las mujeres experimentan síntomas intensos. Algunas atraviesan este período con molestias leves, mientras otras pueden presentar manifestaciones que interfieren significativamente en sus actividades habituales.
Tres hábitos que pueden marcar la diferencia
Frente a los cambios hormonales propios del climaterio, la especialista identifica tres pilares fundamentales para el cuidado de la salud: alimentación, actividad física y descanso.
El ejercicio, especialmente el entrenamiento de fuerza, contribuye a conservar la masa muscular y proteger la salud ósea, dos aspectos relevantes durante esta etapa.
Por su parte, una alimentación equilibrada favorece el cuidado de la composición corporal y la salud cardiovascular y metabólica. El descanso constituye el tercer pilar.
Dormir adecuadamente contribuye a mantener la energía, la memoria, la concentración y el equilibrio emocional. Cuando existen alteraciones persistentes del sueño, es importante identificar sus posibles causas y evaluar alternativas para tratarlas.
Estos hábitos no eliminan necesariamente los síntomas asociados a la menopausia, pero forman parte de una estrategia integral para favorecer el bienestar y prevenir problemas de salud a largo plazo.
¿La terapia hormonal puede ayudar?
Una de las alternativas disponibles para tratar determinados síntomas de la menopausia es la terapia hormonal.
La doctora Adriana Doren señala que se trata de una herramienta muy efectiva durante esta etapa, aunque enfatiza que su indicación debe responder a las características y necesidades individuales de cada mujer.
No todas presentan los mismos síntomas ni tienen idénticos antecedentes médicos, por lo que el tratamiento requiere una evaluación profesional.
La terapia hormonal puede ser especialmente eficaz para aliviar síntomas vasomotores, como bochornos y sudoración nocturna, que en algunos casos contribuyen a interrumpir el descanso.
Sin embargo, no constituye una solución universal para todos los problemas de sueño y su utilización debe considerar los beneficios, riesgos y eventuales contraindicaciones de cada paciente.
Por ello, la especialista recalca la importancia de consultar con un médico capacitado para determinar qué alternativas resultan apropiadas.
Una etapa natural que no debería vivirse en silencio
La menopausia forma parte del proceso biológico de envejecimiento de las mujeres. Sin embargo, que sea una etapa natural no significa que todas sus manifestaciones deban aceptarse sin atención o tratamiento.
Hablar de sus síntomas, reconocer sus consecuencias y facilitar el acceso a información médica permite avanzar hacia una comprensión más amplia de la salud femenina. También abre una conversación necesaria sobre cómo estos cambios pueden afectar ámbitos que habitualmente se analizan por separado: el descanso, el trabajo, la vida familiar y el bienestar emocional.
En el Día Mundial de la Menopausia, el llamado es a reconocer que detrás de una noche interrumpida, del cansancio persistente o de las dificultades para concentrarse puede existir una condición que merece atención.
Porque dormir mal durante meses o años no debería convertirse en una consecuencia inevitable de ser mujer. Y comprender lo que ocurre en el propio cuerpo puede ser el primer paso para recuperar el bienestar.
Artículos relacionados






